18 de Febrero de 2026.- El estudio titulado «Long-Term Effect of Macrolides on Helicobacter pylori Eradication: Data From the European Registry on Helicobacter pylori Management (Hp-EuReg)«, ha sido liderado por el Dr. Guillermo J. Ortega, analista de datos en el IIS-Princesa, y por el Dr. Luis Bujanda, gastroenterólogo del Hospital Universitario de Donostia, junto con los Dres. Javier P. Gisbert y Olga P. Nyssen, investigador principal y directora científica del Hp-EuReg, respectivamente, ambos investigadores del IIS-Princesa y pertenecientes al CIBERehd.
El artículo ha sido publicado recientemente en la revista Helicobacter (2026; 31: e70107), de gran impacto y difusión en el área de Aparato Digestivo. Se facilita el enlace donde se puede acceder al artículo: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41656747/
La infección por Helicobacter pylori (H. pylori) es extremadamente común y afecta a cerca de la mitad de la población mundial. Causante principal de la úlcera péptica y el cáncer gástrico, su tratamiento se enfrenta a un reto creciente: el aumento global de las resistencias antibióticas, que compromete la efectividad de los regímenes erradicadores.
En esta investigación se analizaron 27.549 pacientes naïve registrados en el Hp-EuReg, procedentes de 23 países europeos. Los datos de prescripción y efectividad terapéutica se integraron con las cifras oficiales de consumo de macrólidos proporcionadas por la European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), permitiendo evaluar el impacto ecológico del uso antibiótico poblacional sobre el éxito del tratamiento.
El estudio reveló una asociación directa entre el consumo de macrólidos y la disminución de la efectividad de los tratamientos erradicadores de H. pylori que contienen claritromicina. Los investigadores comprobaron que cuanto mayor era el consumo de macrólidos en los años previos a recibir el tratamiento erradicador, menores eran las tasas de efectividad en pacientes naïve. Este efecto resultó especialmente marcado cuando dicho consumo se había producido entre dos y cuatro años antes del tratamiento.
La eficacia de los tratamientos con claritromicina mostró un descenso progresivo: en países con un consumo bajo de claritromicina, los regímenes alcanzaron tasas de erradicación cercanas al 93%; mientras en aquellos con un consumo alto, la eficacia se redujo hasta el 82%. Las terapias erradicadoras más afectadas por este efecto fueron la triple terapia con claritromicina y amoxicilina y la triple terapia con claritromicina y metronidazol, con reducciones de efectividad del 20% y del 50%, respectivamente, por cada incremento unitario en el consumo de macrólidos.
Además, el estudio constató que el impacto negativo del consumo de macrólidos no es inmediato, sino que alcanza su máximo entre los dos y tres años posteriores a su consumo, disminuyendo gradualmente a partir del cuarto o quinto año. Este patrón temporal sugiere un efecto acumulativo en la aparición y persistencia de cepas resistentes en la población.
Estos hallazgos respaldan la recomendación de evitar tratamientos empíricos con claritromicina en regiones con alto consumo previo de macrólidos, resaltando la necesidad de promover políticas de uso racional de antibióticos para preservar la eficacia de los tratamientos erradicadores disponibles.
Finalmente, los autores concluyen que estos resultados ponen de manifiesto la importancia de considerar el perfil de consumo antibiótico del entorno a la hora de seleccionar un tratamiento, ya que utilizar claritromicina sin conocer la sensibilidad microbiológica podría comprometer la efectividad terapéutica en muchas regiones de Europa.


Javier P. Gisbert, gastroenterólogo, Investigador Principal del IIS-Princesa y del CIBERehd, IP del Hp-EuReg.
Olga P. Nyssen, bióloga, doctora en medicina, investigadora en la unidad de Digestivo del IIS-Princesa del Hospital Universitario de La Princesa, Madrid, y del CIBERehd, directora científica del Hp-EuReg.
Luis Bujanda, gastroenterólogo, investigador del Hp-EuReg, del Biodonostia Health Research Institute y del CIBERehd.
Guillermo J. Ortega, doctor en física, investigador del IIS-Princesa.