El Hospital de La Princesa y su Instituto de Investigación participan en el estudio internacional sobre sepsis, ANDROMEDA-SHOCK-2, publicado en la prestigiosa revista JAMA

La revista JAMA (Journal of the American Medical Association), una de las más influyentes del mundo, ha publicado el estudio internacional ANDROMEDA-SHOCK-2, en el que ha participado como autor principal y coordinador en España del proyecto el Dr. Fernando Ramasco Rueda, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital.

 

El estudio, liderado por el Dr. Glenn Hernández, especialista en Medicina Intensiva, y su equipo en la Pontificia Universidad Católica de Chile, se ha realizado con la participación de 86 hospitales de 19 países y está considerado el avance más importante en sepsis de los últimos diez años, al demostrar que una reanimación personalizada basada en la perfusión periférica (tiempo de relleno capilar) mejora la recuperación de los pacientes con shock séptico.

 

El Hospital La Princesa fue el encargado de coordinar toda la participación española, con la colaboración de los doctores Francisco Abad y Gina Paola Mejía, jefe de Servicio y adjunta del Servicio de Farmacología Clínica; y el apoyo metodológico de la Plataforma ISCIII de Soporte para la Investigación Clínica (SCReN).

 

En concreto, el estudio comparó una estrategia de reanimación hemodinámica personalizada y dirigida al tiempo de relleno capilar (CRT-PHR) frente al tratamiento habitual en pacientes con shock séptico precoz. El CRT, un parámetro clínico simple y universal, mide la perfusión periférica y refleja la oxigenación tisular en tiempo real.

 

La intervención consistió en un protocolo escalonado que integraba la valoración del CRT, la presión de pulso, la presión diastólica y la respuesta a fluidos, junto con el uso selectivo de ecocardiografía y fármacos vasoactivos, con el objetivo de restaurar la perfusión de manera fisiológica evitando la sobrecarga de fluidos.

 

Los resultados mostraron que el grupo CRT-PHR obtuvo un beneficio significativo en el desenlace jerárquico principal, que combinaba mortalidad, duración del soporte vital y estancia hospitalaria. El efecto se debió principalmente a una reducción en la necesidad y duración del soporte vital, sin incremento de la mortalidad.

 

Aunque la mortalidad fue similar en ambos grupos (26,5%), los pacientes del grupo CRT-PHR recuperaron antes la función orgánica y precisaron menos tiempo de ventilación mecánica, vasopresores o terapia renal. Esto implica menor invasividad, menos complicaciones y un uso más eficiente de los recursos sanitarios.

 

Acceso al artículo en JAMA: https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2840821