El pasado 3 de noviembre concluyó el VI Ciclo de Seminarios interdisciplinares en Medicina Evolucionista con la celebración del 4º seminario de este año titulado Alimentos e Inflamación, coordinado por los Dres Alvaro Daschner, del Servicio de Alergia del Hospital Universitario de La Princesa y Manuela-Belén Silveira de la Sección de Endocrinología del Hospital Universitario Infanta Leonor.

Los objetivos de este encuentro han sido los posibles efectos pro o anti-inflamatorios de los distintos alimentos, el análisis de cómo los cambios en las costumbres dietéticas han modificado el perfil inflamatorio de las dietas, y de qué manera se podría modificar a través de la alimentación, la inflamación crónica sistémica de bajo grado.

La Dra. Belén Silveira realizó una revisión de la influencia de los ácidos grasos sobre los mediadores inflamatorios, en sus fases tanto de iniciación como de resolución de la misma. Mostró la repercusión de los diferentes patrones dietéticos a lo largo de la evolución humana tanto a nivel genético como sobre el perfil inflamatorio.

En especial fue debatida la incorporación en la dieta occidental de ácidos grasos tipo trans de origen industrial, y la alteración de la relación entre ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega 6 y omega 3. Se expuso asimismo la interacción de los ácidos grasos con la microbiota, y su repercusión metabólica e inflamatoria.

El Dr. Alfonso Arranz, endocrinólogo del Hospital Universitario de La Princesa explicó los posibles efectos de los carbohidratos (CH) sobre la inflamación, comenzando con la evidencia existente sobre la relación entre la velocidad de absorción de los carbohidratos y la secreción de Insulina, así como de los efectos de ésta sobre los tejidos, y la hipótesis de la interrelación entre inflamación crónica de bajo grado y la insulinoresistencia como factor de riesgo cardiovascular y metabólico. Explicó el concepto de índice glucémico y su debatida relevancia clínica.

El Dr. Álvaro Daschner por su parte, se encargó de hablar sobre otros alimentos y su posible perfil antiinflamatorio, en especial las frutas y los vegetales, pero también el pescado, aportando algunos estudios que demuestran los efectos antiinflamatorios de los distintos compuestos presentes en los mismos.

Detalló qué supone la inflamación sistémica de bajo grado como factor de riesgo, no solo para la enfermedad cardiovascular, sino también en otras enfermedades de la civilización, como el complejo del síndrome metabólico, las enfermedades autoinmunes y alérgicas, así como enfermedades neuro-psiquiátricas. Abordó el análisis evolutivo, mostrando la literatura existente sobre aquellos factores antropogénicos que se asocian a una inflamación de bajo grado, y que incluyen también los factores dietéticos. Demostró que las diferentes dietas propuestas y cambiantes a lo largo de las últimas décadas encaminadas a prevenir principalmente las enfermedades cardiovasculares, tienen denominadores comunes. También confirmó que la dieta mediterránea puede considerarse un buen ejemplo de alimentación evolucionada con claros componentes anti-inflamatorios. En el debate se mencionó la dieta paleolítica. Se explicó que el postulado de una dieta «paleolítica» no debería indicar qué comer, ya que no podemos con certeza saber la alimentación de nuestros ancestros y probablemente haya sido muy variada según clima, geografía, etc.

Sin embargo quedó clara la posibilidad de inadecuada adaptación a muchos de los alimentos que hoy consumimos, como los altamente procesados o refinados, y la preocupante pérdida en nuestro entorno de patrones alimentarios tradicionales con demostrada evidencia clínica de sus beneficios para la salud (dieta mediterránea).

Las actividades en Medicina Evolucionista culminarán este año con la VII Jornada en Medicina Evolucionista el próximo 1 de diciembre en el Salón de Actos del Hospital Universitario de La Princesa bajo el título: Compromisos: Evolución y Salud

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